El tejido empresarial sigue mostrando signos preocupantes de fragilidad financiera. Según el último Informe de Coyuntura de la Pyme elaborado por CEPYME, el número de procedimientos concursales ha vuelto a marcar máximos históricos, con un incremento del 7,1% respecto al mismo periodo del año anterior. En total, se han registrado 2.642 concursos en tan solo tres meses, reflejando la vulnerabilidad estructural de una parte significativa de nuestras pequeñas empresas y autónomos.
¿Qué nos dicen los datos?
- 2.642 concursos de acreedores en total.
- 1.214 autónomos afectados, lo que supone un preocupante aumento del 21,9%.
- 1.122 microempresas también han tenido que acogerse a este procedimiento.
- Las pequeñas empresas son la única categoría donde descienden (-17,2%).
- Las medianas empresas registran un fuerte repunte: +25,4%.
Aunque los titulares hablan de recuperación económica, estos datos revelan una realidad mucho más compleja en el ámbito de las pymes: la rentabilidad sigue siendo insuficiente y la liquidez, escasa.
¿Qué está pasando realmente?
Tras analizar los sectores más afectados y los indicadores clave, se observan cuatro grandes factores que explican esta evolución negativa:
- Aumento de los costes laborales:
En el segundo trimestre de 2025, el coste laboral ha crecido un 3,3%, presionando los márgenes de las empresas que no han ajustado precios ni estructuras. - Altos precios en insumos y servicios:
A pesar de cierta estabilización, los costes operativos se mantienen elevados, especialmente en sectores intensivos en energía, materias primas o logística. - Estancamiento de las ventas:
Muchas empresas aún no han recuperado los niveles de facturación previos a la pandemia. La demanda sigue siendo frágil y muy dependiente del contexto sectorial. - Dificultades en el relevo generacional:
Un número creciente de negocios familiares no encuentra continuidad, lo que precipita ceses de actividad o reestructuraciones forzosas.
Una conclusión clara: las empresas están operando al límite
La suma de estos factores genera una tormenta perfecta: estructuras rígidas, márgenes reducidos y escasa capacidad de reacción ante imprevistos.
Incluso con incrementos puntuales en ventas, la falta de planificación financiera y control operativo pone en riesgo la viabilidad del negocio.
La solución no pasa solo por crecer en ingresos, sino por trabajar la rentabilidad real, reforzar la estructura financiera y anticiparse a los riesgos.
¿Cómo puede ayudarte Fideslan?
En Fideslan, trabajamos con pymes y autónomos para que tomen decisiones financieras con datos fiables, visión estratégica y margen de maniobra.
Te ayudamos a:
- Analizar la rentabilidad real de cada línea de negocio y detectar qué productos o servicios están lastrando tu margen.
- Elaborar un plan financiero sólido, que refuerce tu liquidez y reduzca la dependencia de financiación externa.
- Detectar señales tempranas de desequilibrio, tanto a nivel operativo como financiero, y diseñar estrategias de recuperación antes de llegar a situaciones límite.
Es momento de actuar, no de improvisar
Si crees que tu empresa necesita revisar su estructura financiera, mejorar el control de gestión o explorar nuevas soluciones de financiación, no esperes a que el entorno te obligue. Actuar hoy puede marcar la diferencia mañana.
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